Huele a cómic adolescente
Con guión de Barnaby Legg y Jim McCarthy, así como ilustraciones de Flameboy, Goodspeed. The Kurt Cobain Graphic (Kurt Cobain. El ángel errático, desafortunado título de su versión en español) es un cómic que hurga de manera un tanto estereotipada, pero efectiva, en la biografía del vocalista de Nirvana y en las circunstancias que fueron tejiendo su vida, desde la infancia fragmentada por la relación fallida de sus padres hasta el momento en que, según la versión más aceptada, terminó con su vida desparramando fragmentos de cerebro por el cuarto mugriento donde fue hallado.
Con pericia y oficio, los autores guían al lector mediante una narración con dos vertientes: por un lado está la descripción, en primera persona, de los sentimientos y las percepciones internas del protagonista; y, por el otro, el intento de reconstruir de manera fidedigna la biografía de uno de los iconos más importantes de la música popular de la década de los noventa. Ambas historias se cruzan y desvelan una narrativa efectista que decae de manera evidente en las secuencias “amorosas” que describen la relación accidentada de Cobain con la mayoría de las mujeres que habitaron su vida en determinado momento.
Los cuadros más sobresalientes de la novela gráfica remiten a las ensoñaciones infantiles (la aparición de un amigo imaginario que lo abandona conforme la adolescencia asoma con toda su crueldad y furia); a los “viajes” producto de las cada vez más diversas y potentes drogas que Cobain se suministraba sin recato; y a los momentos en los cuales la angustia le generaba considerar su vida como un vacío sin relieves. La emotividad que reflejan esas viñetas transmite un mensaje que no escatima en fuerza y provocación.
Es evidente que la obra fue desarrollada por admiradores incondicionales de Cobain, ya que el mensaje principal del cómic justifica, con el dolor físico y el vacío emocional, los caminos trazados por el vocalista de Nirvana que derivaron en su extinción poco glamurosa. Sus compañeros de banda aparecen como seres intachables y atentos al declive del vocalista, los empresarios de las discográficas como demonios adoradores del dinero y Courtney Love como la esforzada esposa que no pudo desviar a su marido del destino fatal que se había trazado.
I Hate Myself & Want to Die: ¿una macabra broma, un destino?
La introducción de Peter Dogget explora de manera clara la naturaleza casi sagrada de lo que significó Cobain para la generación de los noventa:
Kurt Cobain no pretendía ser el portaestandarte de una generación. No tenía una filosofía coherente, no lideraba una cruzada, no apareció con una campaña de relaciones públicas bien orquestada. A medida que su fama iba en aumento, también aumentaba su confusión y el desagrado ante su propia persona. El paso que dio desde el regocijo de ser una estrella de rock aplaudida en el mundo entero a anunciar su intención de titular el siguiente disco de Nirvana I Hate Myself And I Want to Die fue un paso muy corto. Y no estaba mintiendo ni por un momento.
Para los admiradores de Cobain resultará una obra interesante y llena de momentos clave no sólo de la vida del vocalista sino también en lo relacionado con todo el ambiente que se configuró alrededor del grunge y de lo que dio en llamarse “rock alternativo” hace casi dos décadas.
Barnaby, Legg, Jim McCarthy y Flameboy, Kurt Cobain. El ángel errático, Barcelona, Malsinet, 2005.
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